Gastronomía de Menorca


La gastronomía menorquina nace de las aportaciones de distintos pueblos y culturas que han ido creando a lo largo de los siglos una cocina tan llena de sorpresas y contrastes, como el paisaje menorquín. Menorca aportó a la cocina internacional la conocida salsa mahonesa, y ha sabido adaptar sabiamente muchos elementos de otros países a una forma culinaria propia de la tierra. La cocina medieval, tanto islámica como catalana, y la de inspiración francesa son las que han legado una herencia mayor a las recetas que han dado fama a Menorca en el mundo entero.


Caldereta de langosta

La langosta que llega hasta las costas de Baleares tiene fama de ser la más sabrosa, especialmente la que se pesca entre Mallorca y Menorca.

Esta exquisita langosta es la reina del mar en las Baleares. Pertenece a la especie de langosta europea, llamada científicamente Homarus Gammarus, y acude a las costas rocosas para alimentarse de pequeños animales, como chipirones, mejillones o erizos de mar. Puede alcanzar los 50 cm de longitud y su caparazón es rojizo o lila, con espinas para defenderse. Se pesca de forma artesanal, con cestos colocados como trampas en el fondo marino y su peso oscila entre 400 y 600 gramos. El crustáceo está protegido en Baleares y sólo se permite su captura del 1 de marzo al 31 de agosto. Durante este tiempo, la captura está prohibida para los ejemplares que todavía no alcanzan los 19 cm.

La langosta es la base de la deliciosa caldereta, que puede degustarse en la mayoría de los restaurantes de cocina marinera que existen en la costa. Se trata de un caldo que se asemeja a la Bullabesa. Muchos restaurantes exhiben sus ejemplares en grandes peceras, y el cliente puede elegir la que más le guste para su plato. Para saber si las langostas son frescas hay que levantarlas cogiéndolas por las antenas delanteras y comprobar que muevan la cola con mucha energía; de lo contrario, no son recomendables.

La caldereta de langosta de cala Fornells

Cualquier punto de la costa de Baleares es aconsejable, aunque hay un lugar que destaca por encima del resto. Se trata de Fornells, al norte de Menorca. En este pequeño y encantador pueblo de pescadores se prepara la caldereta de langosta más afamada entre los 'gourmets'; uno de ellos es el rey Don Juan Carlos, quien ha llegado a decir que es su plato predilecto. De hecho, en sus visitas vacacionales a las Islas, más de una vez aprovecha para disfrutar de esta delicia en los pocos pero especiales restaurantes de la bahía, algunos con terraza sobre el mar y una fantástica vista.

Pocas cosas pueden igualar a una sabrosa cena en un lugar tan romántico que deseemos quedarnos para siempre en él. Fornells proporciona ambas cosas. Su caldereta de langosta es suprema y su paisaje idílico.

Fornells es un lugar que merece la pena visitar. Además de su caldereta de langosta, los amantes de la naturaleza, del surf y los deportes de vela disfrutarán a sus anchas. Desde la Torre de Fornells, construida por los ingleses en 1802 en la entrada de la bahía, se disfruta de una panorámica inigualable de mar abierto y acantilados. La vista alcanza hasta el cap de Cavalleria, zona declarada como área de especial interés. Aquí se encuentra el primer museo al aire libre de Menorca, con restos arqueológicos de diferentes períodos.